LA MUERTE

Desde la base Azul en el Selva Amazónica vuestra guía Titinac.

 Pregunta: ¿Puedes hablarnos de la muerte?

La Muerte es cambio en un universo dinámico de transformación continua. La muerte no existe realmen­te como el final último de la existencia, porque es sim­plemente como un cambio de traje.

Es la muerte como el último examen terminando ca­da año escolar. Desde el primer día de clase saben que es un día menos para el examen final, y que después vienen las merecidas vacaciones, que los predispon­drán para volver con nuevos brillos al siguiente curso.

 Pregunta: ¿Por qué hay que morir?

 Primero tendrían que preguntarse: ¿por qué hay que vivir? ¿Por qué vuestros padres os concibieron? ¿Cuál es el propósito de la vida más allá de la supervivencia de la especie? Y la respuesta está dentro de cada uno…

Si uno no es creado no podría llegar a crear. Si uno no tuviese la oportunidad de llegar a conocer la esen­cia divina que hay dentro de cada cual, no podríamos llegar a conocer a Dios. Si uno no muriese no valora­ría la oportunidad que nos concede la vida para llegar a ser y a dar; para ser feliz y hacer felices a otros; para vivenciar la paz interior y para compartirla. Y es que todo tiene un plazo y un margen para ser realizado. Ca­da plazo como cada vida es una oportunidad de reali­zarlo de tal o cual manera. Es un juego cósmico de al­ternativas.

 Pregunta: ¿Y quién está jugando con nosotros?

Nadie está jugando con ustedes. Es cada uno el que debe disponer su propio juego, jugarlo y disfrutarlo.

 Pregunta: ¿Pero nosotros no decidimos sobre nuestros nacimientos?

El orden de la energía en el universo apunta hacia la existencia y la perfección por la experimentación con­tinua a través de las formas.

Al principio uno no tiene la capacidad ni la posibi­lidad de decidir, porque es como el niño que es envia­do por los padres al colegio sin haberle consultado su parecer, considerando ellos que su educación es lo me­jor para él, por cuando le permitirá algún día tener la capacidad de optar por sí mismo como enfrentara las siguientes etapas.

Así cuando este niño crece, y llega a la adolescen­cia y a la juventud se le debe ir dando un margen ca­da vez mayor como para que pueda decidir el mismo su futuro.

Los “Señores del Karma” o “Guardianes del destino” son los que asumen la condición de nuestros padres espirituales, dictaminando las circunstancias en las que vendremos a la vida, hasta que nuestro avance evoluti­vo nos permita negociar o decidir las condiciones de cada existencia

A mayor avance evolutivo mayores serán nuestras posibilidades de intervenir en la programación de nues­tras existencias.

Pregunta: ¿Cuántas y cuáles de las situaciones de nues­tra vida suelen ser castigos por actitudes indebidas en existencias pasadas?

La vida es una experimentación. Si uno sale repro­bado en tal o cual aspecto o curso, por así decirlo, de­berá repetirlo hasta que lo supere. Pero no es un casti­go, sino una nueva oportunidad.

Es cierto que existe una Ley de causa-efecto, que hace que uno viva en carne propia las consecuencias de sus actuaciones buenas o desacertadas; pero el propósito no es hacer sufrir a nadie sino el crecer en con­ciencia.

Todos deberán pasar por todas las experiencias hu­manas, de tal manera que en una vida serán hombres y en otras mujeres (porque el espíritu no tiene sexo); en una serán pobres y en otras ricos; en una sanos y en otra enfermos; y así todas las posibilidades para que aprendan que la solidaridad es una manifestación de amor y de conciencia.

Pregunta: ¿Todos tenemos una hora marcada para mo­rir?

Todos tenemos un destino, que es parte de la pro­gramación que dispone cuando naces y cuando te vas. Pero todo puede variar dependiendo del nivel de conciencia que desarrolles y de cómo enfrentes la vida. Por ejemplo: un suicida puede morir antes de la fecha que estaba prevista, renunciando con ello a la oportunidad que resultaba ser la vida para evolucionar. Otro ejem­plo: una persona tratando de cambiar y ser mejor, o al­guien comprometida con el amor y el servicio a los de­más, se le podría prolongar el plazo, terminando por vivir unos años más.

Como ven no hay nada definitivo. Por eso es que existe libre albedrío para demorarnos más o menos en hacer lo que debemos hacer: tratar de ser felices.

Pregunta: ¿A qué se debe el gran temor que se le tiene a la muerte?

A la ignorancia de la que son víctimas, por haber olvidado vuestro proceso individual. Por ello es impor­tante que se esfuercen en profundizar el autoconocimiento, y con ello recuerden que la muerte es una vieja conocida, de la que hemos aprendido mucho y muchas veces.

No hay nada que temer… Nada llega antes si uno no lo busca. Pero si se comprometen en darle sentido a su vida, vuestra labor no será desaprovechada por las jerarquías superiores, y durara todo lo necesario para cumplir su objetivo.

KARMA

Sí, somos vuestros hermanos guías en misión.

Pregunta: ¿Podrían hablarnos del Karma?

Aquello que se llama Karma en la Tierra no es otra cosa que el proceso de aprendizaje o currícula por la cual están sujetos a un destino. Volviendo a los ejemplos basados en su proceso cotidiano, imagínense un alumno de una universidad. Durante el presente perio­do debe llevar determinados cursos y para estudiarlos y aprenderlos tiene un semestre. Todo eso constituye simbólicamente hablando: el destino de la presente en­carnación. Pero como ustedes saben, a pesar de que sus procesos pretenden ser ordenadamente fijos, es fá­cil observar que no siempre se cumplen los plazos es­tablecidos y que las variaciones pueden deberse a mu­chas circunstancias a veces generadas por el individuo y a veces no, pudiendo terminar antes o después.

La aprobación o no de cada materia constituye el “karma”. Lo no aprobado habrá que repetirse hasta su­perarlo; mientras que lo ya aprendido lo encamina a uno hacia materias más complejas y profundas. De nin­guna manera karma significa castigo, sino que por el contrario son las necesarias oportunidades para crecer en conciencia.

Quienes se encargan de aplicar el karma son los “Señores del Karma” o “Guardianes del destino”, con quienes propiamente se negocia lo que va a ser cada encarnación.

Todo cuanto se le asigna al individuo o se permite que le ocurra, está dispuesto para ayudarlo en su su­peración. Precisamente dependiendo de cómo enfrente la vida y las dificultades, o como haga use de las fa­cilidades que se le presenten dependerá su avance y crecimiento espiritual.

Pregunta: ¿Qué factores inciden para determinar cuán­to tiempo va a vivir una persona?

Como el tiempo realmente no existe y más bien está sujeto a formas mentales, dependiendo de la dimen­sión que se maneja y esto obedeciendo a estado vibratorios, los Guardianes del destino generalmente toman como base para establecer el tiempo de vida de al­guien, el espacio de vida temporal necesarios para que transcurran y se den las circunstancias adecuadas como para que dicha persona pueda crear a su alrededor la ambientación propicia para conocerse a sí misma y su­perarse. Si la persona no se da ella misma la oportuni­dad y más bien la desaprovecha, tendrá que volver una y otra vez bajo circunstancias similares, pero quizá ca­da vez tenga menos tiempo para lograr lo mismo; o se le exija más en períodos más cortos.

Bien saben que no depende de la cantidad de años el valor de una existencia, sino de la calidad y riqueza de dicha existencia.

Pregunta: ¿Ustedes cuántos años viven en comparación con nosotros?

Nuestro tiempo no es el de ustedes.

Nosotros podemos llegar a vivir uno tres mil años de los vuestros. Pero porque nuestra forma de vida física, mental y espiritual es sana, siendo nuestra mente la que domina al cuerpo; y también tenemos un mayor control y conocimiento sobre el propósito de nuestra existencia. Esto permite una vida más plena, sin ape­gos, pero también lo permite administrarla mejor pu­diendo variar los plazos con cierta voluntad.

Pero aunque les resulte extraño, podemos vivir más pero podemos lograr menos que ustedes. Esto es así porque allí donde se encuentran pueden avanzar años luz en su evolución comparado con nosotros, por cuan­to el contraste y la dificultad así lo permiten. Mientras que en nuestros planetas, donde hemos alcanzado ni­veles muy elevados, vivimos en un estancamiento evo­lutivo, donde resulta difícil ser mejor de lo que uno es.

Pregunta: ¿Entonces no hay castigo? ¿Nada de lo que nos ocurre pasa porque nos lo merecemos?

Todo en la vida es dual, y depende cómo uno lo en­frente. Lo que para una persona pueden ser grandes trabas y limitaciones para otro puede ser un reto o una gran oportunidad para desarrollar sus capacidades. To­do depende de la actitud con la que enfrenten la vida.

Si bien es cierto que todo depende de la actitud frente a las cosas, no podemos negar algo que es un hecho en el universo y es la existencia de leyes universales, y entre ellas está la ley de Causa y Efecto, que nos enseña que por cada acto, palabra o pensamiento positivo o negativo generaremos una reacción alrede­dor de nosotros, que en su momento se manifestara co­mo consecuencia. Esto es lo mismo que decir: “uno co­secha lo que siembra, tanto en esta como en las demás existencias”… Por eso en vuestras escrituras sagradas se dice: “Haz con otros como quisieras que hicieran con­tigo, y no hagas a otros lo que no quieras que hagan contigo”.

Pregunta: ¿Cómo es que el karma nos use con las de­más personas?

Volviendo a la analogía de la escuela, hay ocasiones que en determinado curso coincides en el mismo sa­lón de clases con determinados alumnos como compañeros o compañeras, y con tal o cual profesor. Eso no es producto de la casualidad. Se puede explicar de mu­chas formas, como por ejemplo: que ingresaron en la misina época a esa case de estudios; o que comparten afinidad de intereses; o que están siguiendo la misma carrera para realizar lo mismo en la vida, etcétera.

Así como les dijimos que el karma, deben entender­lo como un proceso de aprendizaje, así también la en­señanza les dice que no existe posibilidad de crecer in­ternamente sino es a través de los demás.

Cada persona a vuestro alrededor, tanto más cerca­na o más lejana es como un maestro para vosotros, tan­to de lo bueno como de lo malo. Debéis estar atentos para extraer la mejor enseñanza de vuestras relaciones humanas.

Estén abiertos a aprender de todo y de todos, pero sin que esto signifique darle oportunidad a los demás como para que les hagan daño. Vuestros parientes no están a vuestro alrededor para perjudicarlos o para ha­cerles la vida imposible sino para fortalecerlos y, a la vez, para crecer juntos; superándose cada día.  Nadie está a vuestro lado para estorbarlos sino para que aprendan a amar mutuamente.

Cuanto más traten de huir de ciertas responsabilida­des más veces volverán a ellas. Nada ha sido dejado al azar, por algo están donde están; en el lugar y con las personas con las que conviven. Traten de aprovechar esa oportunidad descubriendo por qué y haciendo lo que se espera de vosotros. Porque nada es para siem­pre, y cada situación es una oportunidad de crecimien­to que no debe ser desaprovechada.

Pregunta: ¿Qué lazos kármicos existen entre ustedes y nosotros?

La conexión entre planetas kármicamente unidos a través de una historia compartida, requiere de personas como ustedes para mantener los lazos de unión y de ayuda mutua sin crear dependencias.

Existe una relación kármica poderosa de aprendiza­je mutuo en el que ustedes a través del ministerio del amor, en su exaltación suprema por el perdón, lleguen a crear las condiciones como ayudarnos a nosotros a superar estados de estancamiento evolutivo, actuando como la luz en el camino, y a la vez para que podamos intervenir más directamente en vuestro mundo para ha­cerles recordar compromisos anteriormente asumidos, y ello necesita que conozcan más de nuestra relación con ustedes. Por ello se les ha estado preparando vibratoriamente para que nos acompañen en viajes por el Sistema Solar y fuera de él. Primero con unos pocos y luego con muchos más. Es importante que no sólo sepan sino también que sientan nuestras intenciones.

No solamente será uno, si se preparan y mantienen la actitud adecuada, podrán ser muchas los que vivan experiencias como esta.

Pregunta: ¿Qué nos pueden decir sobre los lazos kármi­cos de entre los que formamos los grupos de contacto?

Hay lugares en la Tierra que han congregado más de una vez a aquellos cuyas terminaciones cósmicas vi­bran en la misma terminación; algunos de estos lugares son centros de poder, de concentración de energías planetarias y cósmicas, desde donde se podrá ayudar a la humanidad.

Todos terminan volviendo por los lugares por don­de caminaron en el pasado, tarde o temprano, pero nunca antes uno usó como nombre material su clave cósmica pues es una clave de apertura interior.

Pregunta: ¿Qué nos pueden decir del karma planetario por la matanza indiscriminada de animales, que esta llevando a la extinción a muchos de ellos?

Hay especies animales que el egoísmo y la necedad han hecho desaparecer de la faz de la Tierra, pero ello no significa que se hayan extinguido para siempre por cuanto, muchas se encuentran preservadas fuera de la Tierra y serán repuestas en su momento, cuando el pa­norama de la Tierra sea otro y haya no sólo una nueva faz, sino un solo corazón.

Es cierto que mucha sangre ha sido volcada sobre el planeta y por ello, seguirán ocurriendo muchas des­gracias como guerras; catástrofes y accidentes que bus can compensar aquellas situaciones, y también preten­den enseñarle a la humanidad cuales son la conse­cuencias de su desacertada actitud.

Pregunta: ¿Qué hay del karma de los que fueron llama­dos y no respondieron a la invitación o con su actitud inadecuada estorbaron el proceso?

Todos tienen oportunidad de rectificarse, pero les decimos no estorben el proceso de la misión. Si no en­tienden los procesos preocúpense en meditar sobre ello o en dialogarlo hasta que puedan abarcarlo, pero que vuestra estrechez mental e intereses personales egoístas, así como en algunos el despecho, no los lle­ve a negar lo que no comprenden o lo que no les ha tocado vivir, pues sino enfrentaran una mayor tensión prestándose al juego de las energías negativas.

GUARDIANES DEL DESTINO

Desde las naves de la Confederación en la Base Azul en la selva de Sudamérica, entramos en contacto con ustedes para contestar a vuestras inquietudes.

Pregunta: ¿Existe un destino?

Todo está sujeto a un destino, a un plan de vida. Nada esta dejado al azar. Pero no es algo inamovible, por el contrario puede ser modificado sobre la base de una fuerza de voluntad firme y mediante una concien­cia despierta.

Somos la consecuencia de nuestras vidas pasadas, sujetos a un largo proceso de aprendizaje y crecimien­to evolutivo.

Pregunta: ¿Qué es en sí el destino?

Es el programa de actividades existenciales previs­tas para el desarrollo y avance evolutivo del ser. Existe para nuestro beneficio y no para perjuicio de nadie.

Pregunta: ¿Quién lo dispone y quien lo hace cumplir?

La intención del destino no es otra que la de hacer que todos tengan un mismo punto inicial de partida, y que puedan alcanzar una trascendencia futura basándose en el esfuerzo individual, y al ritmo que cada uno aplique.

Quienes se encargan de establecerlo y hacerlo cum­plir son los llamados “Guardianes del destino” (Señores del Karma). Ellos al igual que el director de un colegio tienen elaborado un programa de cursos (un sistema curricular) -y actividades a desarrollarse según el grado escolar de cada cual.

Siempre citando ejemplos acordes con vuestra reali­dad planetaria, imagínense un niño pequeño enviado a vuestras escuelas. Sus padres no le consultaron si quería ir o no a estudiar. Simplemente lo llevaron allí por­que asumieron que era lo mejor para él. Pero cuando ese niño crezca podrá decidir si quiere seguir estu­diando o no; si desea hacerlo en esa u otra escuela; si opta por tal o cual profesión, etcétera.

Cuanto mayor sea nuestra edad evolutiva, que es lo mismo que decir a mayor madurez y conciencia a lo largo de las distintas existencias, tanto mayor margen como para escoger las condiciones de cada nuevo na­cimiento y de lo que será cada existencia.

Pregunta: Esos “Señores del destino” ¿son extraterres­tres, ángeles o qué?

Como bien saben, pertenecemos todos nosotros, incluyéndolos a ustedes, a un universo material de siete dimensiones, y más allá, en una octava superior como en la música-, existe un universo paralelo que ya no es material sino mental, y que los seres que proce­den de allí, ya no son extraterrestres sino ultraterres­tres. Ellos son los Padres Creadores del Universo Mate­rial, y es de esa esfera “de lo mental”, que proceden los “Señores del destino” a cargo del proceso de avance y crecimiento de las conciencias.

Pregunta: ¿Cómo pueden recurrir ustedes a tantos ejem­plos relacionados con nuestra vida cotidiana? ¿Cómo es que están tan familiarizados con nuestra forma de vida?

Se olvidan de que venimos visitándolos desde antes que surgiera la humanidad sobre la faz del planeta. Ade­más nuestras visitas han sido con cierta periodicidad, y desde hace unas décadas que algunos de nosotros se han venido infiltrando en vuestra cultura sin llamar la atención, procurando pasar lo más inadvertidos posi­ble y lo han logrado. Así hemos podido tomarle el pul­so a la humanidad sintiendo lo que siente y sensibilizándonos mucho con ello. También recuerden que desde fuera y a la distancia interceptamos todas las co­municaciones de vuestros sistemas de comunicación, desde satélites hasta transmisiones comunes y norma­les. Ni que decir a nivel mental telepático a través de los antenas receptores voluntariamente asumidos, lo cual nos permite conocer muchas cosas y aprender mu­cho y más rápido.

Pregunta: ¿Si somos más de los que había antes, como ex­plica la reencarnación de donde ha salido tanta gente?

 

Continuamente están surgiendo nuevos seres del “Estanque Cósmico” o “Alma Colectiva” de la naturale­za. La condensación de nuevos esencias no termina, y el problema actual que se les presenta, es que con la sobrepoblación y la muerte indiscriminada de anima­les, el estanque planetario se está rebalsando, y los nuevos espíritus que están surgiendo no encuentran el lugar propicio primitivo para desenvolverse. No hay su­ficientes pueblos primitivos para albergarlos, por lo que están reencarnando en las grandes ciudades las cuales poco a poco se están convirtiendo en verdade­ras junglas humanas salvajes.

Pregunta: ¿Puede una persona de la Tierra reencarnar en otro planeta?

Claro que si… Cuando uno evoluciona más allá del nivel promedio evolutivo del planeta puede optar en­tre seguir en su mundo o reencarnar en planetas superiores. Pero no antes de haber hecho lo que tenía que hacer. Recuerden: “uno debe estar donde pueda cum­plir su misión”. Y si les ha tocado evolucionar en la Tie­rra encuentren el propósito, porque este existe.

Pregunta: ¿Y puede reencarnar un extraterrestre en la Tierra?

La Tierra es un planeta de una categoría muy espe­cial dentro de los mundos; y en este momento por con­diciones muy particulares que la hacen encontrarse al final de un ciclo cósmico y al inicio de otro, su situa­ción es como la de una escuela que al final del año es­colar se prepara para dar la oportunidad para que to­dos sus alumnos y muchos otros venidos de escuelas cercanas particulares, religiosas y estatales puedan dar un examen de fin de año. Cada cual para el grado que le corresponde.

Pregunta: ¿Por qué está ocurriendo esto?

Vuestro mundo esta entrando en un proceso de re­dimensionamiento, lo cual supone una elevación vi­bracional. Ciertamente está ingresando en un tránsito había la cuarta dimensión.

Por tanto, los que alcancen el nivel evolutivo ade­cuado para el proceso seguirán en la Tierra pero aho­ra bajo condiciones distintas o reencarnaran en planetas más evolucionados. Los que no logren el nivel requerido, tendrán que encarnar en planetas como la Tierra, pero antes de la gran depuración, y deberán es­perar un nuevo ciclo cósmico.

Pregunta: Volviendo a los Guardianes del destino, son ellos los que aparecen al final de un túnel cuando la persona está a punto de morir?

El destino establece el periodo de duración del pro­ceso por el cual el individuo puede realizar el aprendi­zaje relativo a la presente existencia. Esto no quiere de­cir que la persona no pueda morir antes de esa fecha o después de esa fecha, porque el destino, reiteramos, no es algo inamovible. Por ejemplo: si al final de una vida de realizaciones personales al servicio de otros, como puede ser también su propia familia, la persona no había acabado con la misión asignada, pero estaba a punto de lograrlo, se le puede dar una ampliación de plazo, o otorgarle una existencia bajo condiciones muy similares, para culminar lo comenzado. En el primer ca­so, la persona viviría lo que ustedes han denominado: “Una experiencia de Vida después de la Vida”. Y aquel ser de luz al final del túnel observado durante el trau­ma del desprendimiento, y que muchos identifican con Jesús o con un ángel o con familiares no es otro que los Guardianes, esperándolo a uno para recibirlo o dar­le indicaciones.

Pregunta: ¿Qué determina la cantidad de años que uno vivirá?

Es muy relativo porque bien saben que no depende de la cantidad sino de la calidad en la vida para hacer más o mejores cosas por uno y por los demás. Pero según el caso podría deberse a la cantidad de tiempo pendiente de vidas pasadas o a la necesidad de mayo­res oportunidades de compartir con otros, las cuales no debemos desaprovechar.

Pregunta: ¿Cuánto tiempo se demora para encarnar en­tre una existencia y otra?

Más o menos la misma cantidad de años que vivió y sino hasta un margen de doscientos años entre una vida y otra. Aunque en la actualidad por la superpoblación mundial y los requerimientos evolutivos plane­tarios, mucha gente se demora muy poco tiempo para volver, algunos al año ya están volviendo a encarnar.

Supongamos un ejemplo: un joven se suicidó a los veinte años por una fuerte depresión, pero él iba a vi­vir según su destino cincuenta años. Ese era el tiempo asignado como para que su vida incluyera ciertos via­jes y experiencias de compartir con mucha gente; pero todo ello se frustro. Esa persona tendrá que aguardar los treinta años que le falto vivir en una dimensión frontera con el mundo físico, que es el llamado: “Bajo astral”. Y cuando vuelva a encarnar, vivirá solo los treinta años que tenía pendientes.

Pregunta: ¿Eso explicaría por qué hay gente que mue­re al rato de haber nacido o al año, o de, forma súbita?

 

 Ciertamente que si… Hay gente que se suicida len­tamente a través del alcohol, las drogas, el tabaco, y el consumo de todo tipo de estimulantes. Esa gente puede estar falleciendo un año, un mes o un día antes de la fecha prevista inicialmente; y es lo que va a tener que vivir después, o sea la diferencia restante.

 Pregunta: Pero si el proceso de evolución es personal e intransferible, ¿por qué nos tiene que afectar lo que su­puestamente es parte del proceso individual de cada cual?

El ser humano evoluciona interactuando con los de­más. No hay evolución aislada. Y están dispuestas las cosas como para que no sólo evolucionen en función de cómo enfrentan las circunstancias que los afectan directamente sino también indirectamente, a través de los más cercanos a ustedes.

Recuerden que parte importante del proceso evolu­tivo es cuando dejan que el amor los afecte a través de la solidaridad, la caridad y la compasión.

Pregunta: ¿Cuántas encarnaciones tiene que vivir uno para evolucionar?

Eso es relativo, depende de cada cual. Del esfuerzo que uno asigne al proceso.

Volviendo al ejemplo de vuestras escuelas, hay un tiempo normalmente establecido para desarrollar los estudios básicos, intermedios y superiores, pero hay quien se demora más y quien se demora menos. Hay quien se exige destacando y quien lo toma sin respon­sabilidad, así también funciona en el proceso de las re­encarnaciones.

 Esperando haberles podido aclarar algunos puntos, nos despedimos, vuestras guías Etel y Dracel.

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